Deudas y resignación para los 200.000 cisjordanos que ya no pueden trabajar en Israel | Internacional
El domingo, en su casa de Ramala, Abu Omar se acostó con esperanza, pero amaneció sin ella. El gabinete de guerra israelí había vuelto a posponer la votación para permitir de nuevo la entrada a los 200.000 palestinos de Cisjordania que, como él, solían cruzar cada día a trabajar al país o a los asentamientos judíos. Hasta el 7 de octubre, cuando Hamás mató a unas 1.200 personas en su ataque masivo y se instauró el mantra de que algunos de los jornaleros gazatíes habían aprovechado su paso por Israel para recabar información. Los mucho más numerosos trabajadores de Cisjordania…
