sábado, junio 22

Francia y la UE despiden a Jacques Delors, uno de los principales arquitectos de la construcción europea | Internacional

Francia sabe cómo homenajear a sus grandes figuras y Jacques Delors, sin duda, lo fue tanto en su país de nacimiento como para toda Europa, de la que fue uno de sus arquitectos principales. El político que, entre muchas otras cosas, presidió la Comisión Europea durante una década clave en la construcción europea (1985-1995) y está considerado el padre de la moneda única, el euro, falleció el 27 de diciembre a los 98 años y ha sido despedido este viernes con los máximos honores en París. El homenaje nacional e internacional estuvo dirigido por el presidente Emmanuel Macron y contó con la presencia de la plana mayor de Bruselas, así como con numerosos mandatarios y altos representantes de una UE de la que Delors fue uno de sus “artesanos infatigables”, realizando un trabajo constante de “reconciliación” que logró hacer “avanzar como pocos” el proyecto europeo, según destacó el jefe de Estado francés.

“Jacques Delors contribuyó a diseñar, trazo a trazo, la cara de la Europa de hoy”, dijo Macron durante la ceremonia en el palacio de los Inválidos, sede de la tumba de Napoleón y el lugar donde Francia despide a sus grandes políticos, como Jacques Chirac, intelectuales o hasta artistas como Jean-Paul Belmondo.

Macron repasó la larga vida de un hombre y político marcado por la “intuición visionaria” de un hombre “conciliador” ante la mirada atenta de la hija de Delors y también destacada política socialista francesa, Martine Aubry —antigua primera secretaria del PS y hoy alcaldesa de Lille—, así como de los principales responsables actuales de la UE y de mandatarios como el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, el primer ministro belga, Alexander de Croo, o hasta el más euroescéptico de los actuales líderes europeos, el húngaro Viktor Orbán.

En una Europa de la posguerra y guiado siempre por el principio inculcado por su abuelo y combatiente, Jacques Delors se propuso “reconciliar a la sociedad” y “construir puentes”, destacó Macron. Algo que hizo tanto desde sus puestos cada vez más destacados en la sociedad y la política francesas —fue ministro de Economía del socialista François Mitterrand, al que se planteó sustituir, aunque finalmente renunció a ser el candidato presidencial de la izquierda en 1994— como, también, a nivel europeo desde Bruselas.

Así, cuando en 1985 asumió la presidencia de la Comisión Europea, puesto en el que permaneció durante más tiempo que ninguno de sus predecesores y sucesores hasta la fecha, Delors se propuso “reconciliar a los pueblos para que nunca más sea una vida segada, mutilada por la ceguera de los hombres, y reconciliar a Europa con su futuro”, dijo Macron. Pronunció estas palabras ante la actual presidenta del Ejecutivo europeo, Ursula von der Leyen, la presidenta de la Eurocámara, Roberta Metsola, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, entre otros. Durante los tres mandatos de Delors en Bruselas, década en la que España ingresó en el club europeo, la UE completó su mercado único y acordó adoptar el euro como moneda común. Bajo el mandato bruselense del francés también se construyó una política exterior y de seguridad común y nació uno de los proyectos que más han contribuido a promover el espíritu y cohesión europeos entre los más jóvenes, el programa de intercambio estudiantil Erasmus. En 2015, Delors fue nombrado Ciudadano de Honor de Europa por su legado, con el que hizo realidad “la posibilidad de una Europa unida, la Europa de Schengen, de Erasmus, de Maastricht, soldada por valores comunes, desde Compostela a los Balcanes, del Atlántico al mar del Norte”, resumió Macron este viernes.

La presencia de los máximos responsables europeos en París provocó la modificación y retraso de la visita que el Colegio de Comisarios tenía previsto realizar este mismo viernes en el palacio Egmont de Bruselas a la recién inaugurada presidencia de turno belga del Consejo de la UE, que tomó el testigo de España el 1 de enero.

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Jacques Delors fue “un visionario, un pensador y un actor de Europa, un arquitecto de nuestro proyecto europeo”, afirmó en X (antiguo Twitter) Charles Michel, quien aseguró que su memoria “permanecerá ligada por siempre al destino de Europa”. “Adiós, presidente. Un gigante, un pionero, un visionario”, escribió también en X Roberta Metsola.

En Bruselas, este viernes las banderas europeas ondeaban a media asta en todas las instituciones en homenaje póstumo a uno de sus mayores arquitectos. La muerte de Delors se produjo apenas unas horas después del fallecimiento de otra gran figura de la política europea y alemana de las últimas décadas, el cristianodemócrata Wolfgang Schäuble. El coartífice de la reunificación alemana y férreo defensor en Europa de la austeridad también fue despedido este viernes, en una ceremonia mucho más sencilla en su ciudad natal en Offenburg, en el sur de Alemania.

La despedida de Delors al ritmo de la Marsellesa y de la Oda de la Alegría (el himno europeo), así como la de Schäuble, se produce al comienzo de un año clave en el que la UE debe dar un paso decisivo hacia su nueva ampliación y las reformas internas que ello implica, en un contexto marcado de nuevo por el fantasma de la guerra, en Ucrania y en Oriente Próximo. Todo ello cuando, en justo seis meses, el continente afronta unas elecciones europeas clave en las que se prevé un avance inusitado de la ultraderecha más euroescéptica.

Consciente de los riesgos, Macron se dijo confiado en que el camino europeo que encabezó Delors no se detiene con su muerte, sino que este “continúa” de la mano de sus sucesores, un “camino difícil, que se aleja de facilidades y pretensiones, siempre en desequilibrio”, pero que busca “reconciliar lo real y lo ideal, la fuerza económica y la justicia social”, como siempre buscó Delors.

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