cómo proteger a las comunidades locales frente a las concesiones en Surinam

Surinam: qué políticas ayudan a diversificar exportaciones y fortalecer instituciones


Surinam es una economía de tamaño reducido y de carácter abierto, cuya trayectoria exportadora ha girado tradicionalmente en torno a recursos naturales como la bauxita y la alúmina, el oro, la madera, los productos pesqueros y, en épocas más recientes, el petróleo offshore. Esta fuerte concentración provoca inestabilidad económica y presiones fiscales. Para convertir esos recursos en un desarrollo sostenible se requiere un conjunto articulado de políticas que impulse la diversificación exportadora y, simultáneamente, fortalezca las instituciones responsables de administrar la riqueza pública, supervisar los mercados y resguardar a las comunidades y a los ecosistemas.

Contexto actual y vulnerabilidades

  • Concentración exportadora: la economía depende históricamente de unos pocos productos minerales y de la explotación forestal y pesquera, lo que deja al país expuesto a choques de precios internacionales.
  • Oportunidad petrolera: descubrimientos de hidrocarburos offshore aumentan ingresos potenciales pero también elevan riesgos de dependencia y de mala gestión fiscal si no existen reglas claras.
  • Déficits institucionales: capacidad limitada en administración tributaria y aduanas, contratación pública con opacidades, supervisión ambiental insuficiente y débil integración de comunidades afectadas por concesiones.
  • Desafíos sociales y ambientales: minería artesanal con uso de mercurio, deforestación y presión sobre áreas protegidas requieren políticas que equilibren crecimiento y conservación.

Políticas para diversificar exportaciones

  • Añadir valor dentro del país: impulsar la instalación de plantas de procesamiento para productos estratégicos —como convertir la bauxita y otros minerales en artículos terminados, refinar metales valiosos o trabajar la madera para muebles premium— con el fin de aumentar el valor agregado y ampliar el empleo.
  • Fomento agroindustrial: destinar inversiones a cadenas agrícolas (arroz, frutas, cacao, camarón) incorporando semillas mejoradas, prácticas sostenibles, sistemas de frío y empaques orientados a exportación; además, fomentar la asociación de pequeños productores y certificaciones que faciliten acceso a mercados europeos y regionales.
  • Desarrollo pesquero y acuicultura: administrar las pesquerías, formalizar y actualizar la flota, promover cultivos de camarón y peces con potencial exportador, y avanzar en certificaciones de pesca responsable.
  • Turismo sostenible: fortalecer el ecoturismo comunitario en áreas de selva y ríos, articulando servicios locales (guías, hospedaje, artesanías) y mejor conectividad, bajo criterios de gestión ambiental adecuados.
  • Servicios y economía digital: formar talento para servicios basados en conocimiento y herramientas digitales (teletrabajo, servicios corporativos, fintech) que amplíen las fuentes de ingreso sin depender de recursos naturales.
  • Zonas económicas y facilidades para exportadores: establecer zonas logísticas integradas con puertos y aduanas eficientes, aplicar incentivos temporales enfocados en inversión productiva e incluir compromisos de transferencia tecnológica.
  • Acceso a financiamiento y apoyo a pymes exportadoras: ofrecer fondos de crédito accesible, esquemas de garantía y formación comercial destinados a pequeñas y medianas empresas que busquen exportar o sumarse a cadenas regionales.
  • Política comercial y promoción de mercados: ampliar destinos mediante acuerdos regionales, acciones de promoción específicas y presencia en ferias; además, priorizar certificaciones solicitadas por compradores internacionales.
  • Infraestructura energética y logística: disminuir los costos productivos a través de inversiones en energías renovables, redes eléctricas estables y la optimización de carreteras y puertos.

Acciones orientadas a consolidar las instituciones

  • Gestión fiscal responsable: definir marcos fiscales precisos que contemplen fondos de ahorro o estabilización para ingresos temporales derivados de recursos, junto con pautas de gasto y topes de deuda que permitan absorber impactos económicos.
  • Transparencia y gobernanza en contratos extractivos: aplicar licitaciones abiertas y competitivas, divulgar contratos y flujos de ingresos por recursos, realizar auditorías independientes e incentivar la participación ciudadana en las labores de supervisión.
  • Reforma de administración tributaria y aduanas: actualizar plataformas de recaudo, agilizar procedimientos, digitalizar declaraciones y controles con el fin de disminuir la evasión y reducir costos y tiempos en operaciones de exportación.
  • Fortalecimiento judicial y anticorrupción: garantizar que las entidades investigadoras y el poder judicial cuenten con autonomía y medios suficientes para enfrentar delitos económicos y prácticas corruptas.
  • Regulación ambiental y formalización minera: asegurar la vigilancia rigurosa de concesiones, implementar planes de cierre y restauración, controlar el uso de mercurio en la minería artesanal y promover programas de reconversión productiva para comunidades mineras.
  • Gestión territorial y derechos de comunidades: precisar la titularidad y el uso de la tierra, impulsar procesos participativos de consulta previa para proyectos de gran escala y establecer esquemas de distribución de beneficios a nivel local.
  • Capacitación pública y planificación estratégica: destinar recursos a la formación técnica y administrativa del sector público, creando unidades especializadas capaces de negociar y supervisar contratos de gran magnitud y atraer inversión responsable.
  • Mejora de estadísticas y seguimiento: consolidar el sistema estadístico nacional para observar la balanza comercial, el empleo sectorial, los niveles de informalidad y evaluar la diversificación mediante indicadores definidos.

Ejemplos y lecciones prácticas

  • Diversos países vecinos que recientemente obtuvieron ingresos petroleros han evidenciado cuán esencial resulta contar con fondos de ahorro y normas claras de gasto, pues la ausencia de estos instrumentos suele derivar en presiones inflacionarias y mayores niveles de dependencia.
  • Los esquemas de diversificación agrícola y agroindustrial han logrado buenos resultados cuando articulan el acceso a mercados, los procesos de certificación y la asistencia técnica dirigida a pequeñas unidades productivas.
  • La modernización y formalización de la pesca y la acuicultura tiende a elevar de manera notable el valor generado, especialmente cuando se respalda con controles sanitarios y sistemas adecuados de cadena de frío.
  • El impulso del turismo ecológico con participación activa de las comunidades locales confirma que es posible compatibilizar la conservación con la obtención de divisas, siempre que las políticas protejan los ecosistemas y distribuyan los beneficios de forma equitativa.

Hoja de ruta práctica (plazos y prioridades)

  • Corto plazo (1–2 años): simplificar trámites de exportación, lanzar programas de capacitación para pymes, mejorar transparencia en contratos recientes y crear unidades fiscales que proyecten ingresos petroleros.
  • Mediano plazo (3–5 años): construir infraestructura portuaria y energética crítica, establecer incentivos para plantas de procesamiento, formalizar cadenas productivas y reforzar aduanas digitales.
  • Largo plazo (5–10 años): consolidar diversificación estructural con industrias de mayor valor agregado, profundizar reformas judiciales y de gobernanza, y desarrollar capital humano orientado a nuevas actividades.

Indicadores para evaluar el progreso

  • Participación de las exportaciones no minerales en el total de exportaciones.
  • Porcentaje de empresas exportadoras que realizan procesamiento local.
  • Recaudación tributaria efectiva como proporción del producto interno bruto.
  • Índices de transparencia en contratación pública y tiempos de despacho aduanero.
  • Reducción del uso de mercurio en minería artesanal y área reforestada tras actividades extractivas.

Surinam cuenta con la posibilidad de transformar sus recursos naturales en una base sólida para un crecimiento inclusivo, aunque ello requiere políticas complementarias que fomenten mayor valor agregado, la aparición de sectores innovadores, una conectividad más eficiente y mejores opciones de financiamiento, mientras se consolidan instituciones capaces de administrar los ingresos, preservar el entorno natural y asegurar transparencia. El logro de estos objetivos depende de acciones coordinadas en distintos horizontes, del aprendizaje obtenido en la región y de la participación activa de comunidades y empresas; sin esa articulación, los avances en diversificación y en fortalecimiento institucional seguirán siendo parciales y de corta duración.

Por Mariana Castañeda