El ala dura de los conservadores echa un pulso a Sunak para que endurezca aún más su política de deportaciones a Ruanda | Internacional
Rishi Sunak vinculó su mandato como primer ministro al compromiso de poner freno al aumento de la inmigración irregular en el Reino Unido. Se ha acabado convirtiendo en su pesadilla política. La deriva autoritaria y de mano dura, bordeando la legalidad internacional, que ha supuesto su plan de deportaciones a Ruanda ni siquiera ha saciado al ala dura de los conservadores, que lo consideran débil e imperfecto, y exigen a Sunak que vaya más lejos.Unos 60 diputados tories han respaldado este martes enmiendas a la ley presentada a principios de diciembre, que declaraba el país africano un lugar seguro y…




