martes, junio 25

Apple entra en la carrera de la IA generativa | Tecnología

Tras los anuncios de OpenAI y Google, que esta semana han presentado sus nuevas apuestas por la inteligencia artificial generativa, todas las miradas del sector se dirigen ahora hacia Apple. Tim Cook, el consejero delegado de la multinacional estadounidense, acaba de anunciar que pronto hará públicos sus primeros pasos en ese nuevo campo de la IA abierto con la irrupción de ChatGPT. La fecha señalada es el próximo 10 de junio, cuando arranca la conferencia anual de desarrolladores WWDC, en la se conocerán las nuevas funciones de iOS 18, la próxima versión del sistema operativo del iPhone. Ante la falta de más detalles, durante las últimas semanas se han disparado múltiples rumores que apuntan hacia todo tipo de direcciones que podría tomar el gigante tecnológico.

Entre los analistas se impone la visión de que la entrada de Apple en la carrera tecnológica de la IA generativa no va a ser para competir directamente con OpenAI y Google, sino que más bien los movimientos del fabricante del iPhone pueden desequilibrar la pugna entre ambos por liderar la innovación con sus chatbots y demás servicios de inteligencia artificial. Según las últimas filtraciones, Apple estaría a punto de cerrar un acuerdo para integrar ChatGPT en el iPhone; aunque las mismas fuentes recuerdan que todavía siguen en marcha las conversaciones con Google para usar la tecnología de Gemini. Para ambos competidores, tener un acceso privilegiado a los más de mil millones de usuarios de iPhone sería apuntarse un tanto muy importante en su encarnizada rivalidad.

Desde el lanzamiento del primer iPhone en 2007, Google paga a Apple una importante suma —20.000 millones de dólares en 2022— porque su buscador sea el usado por defecto en el navegador Safari de los móviles de la manzana. Aunque todavía es una incógnita si Apple se decidirá por OpenAI o Google, y de qué manera integraría su IA, los más reputados analistas de los movimientos de Apple se inclinan por un tipo de acuerdo diferente al del buscador.

Así, más que usar por defecto los chatbots GhatGPT o Gemini en el iPhone, el trato sería para usar su tecnología. Según Mark Gurman, de Bloomberg, “las negociaciones con Google se encaminan a licenciar los modelos de IA generativa de Gemini para impulsar nuevas funciones que llegarán al software del iPhone más adelante este año”. Desde su boletín diario Stratechery, Ben Thompson considera que Google tiene una infraestructura más adecuada que la de OpenAI para poder manejar por su cuenta la avalancha de tráfico y procesamiento que supondría la integración con el sistema iOS. Mientras tanto, John Gruber, desde la publicación especializada Daring Fireball, defiende que “Apple podría negociar tratos para usar múltiples proveedores de IA en segundo plano, tratándolos como proveedores de marca blanca, pues presentaría esas nuevas funciones a los usuarios bajo su propia marca Siri”.

De cara al uso diario de los iPhone, las expectativas en cuanto a los próximos movimientos de Apple se centran sobre todo en una renovación profunda de su asistente de voz Siri para hacerlo verdaderamente inteligente. Desde el estreno de Siri en 2011, un día antes de la muerte de Steve Jobs, apenas ha incorporado novedades importantes y aunque resuelve tareas sencillas como llamar a un contacto de la agenda, a su sistema de reconocimiento de voz todavía se le resisten muchas veces otras peticiones como poner la canción o el disco deseados. El asistente de Google, o el Alexa de Amazon, hace años que adelantaron a Siri y están considerados más eficientes e inteligentes.

La decadencia de Siri

La llegada de ChatGPT en 2022, con su capacidad muy superior para escuchar, dar respuestas e incluso chatear con el usuario, hizo todavía más patente el retraso de Apple frente a sus competidores en el terreno de los asistentes. Y la demostración de esta semana de OpenAI, con su nueva modalidad de conversación por voz —que recuerda a la película Her y que es capaz de hacer cosas como inventarse un cuento sobre lo que se le pida y darle el dramatismo preferido por el usuario, o hacer de intérprete en múltiples idiomas—, ya ha dejado directamente a Siri en cajón de los juguetes olvidados.

Si Apple diera prioridad a ChatGPT o Gemini para conversar directamente con los usuarios de sus iPhone y resolver sus peticiones, sería el final de Siri. Y Apple perdería un importante control sobre la privacidad, que ha convertido en uno de los grandes ejes de su discurso durante los últimos años. Frente a la sensación generalizada de que Apple se está quedando atrás en el terreno de la inteligencia artificial, Tim Cook declaró durante la reciente presentación de sus últimos resultados trimestrales: “Creemos que tenemos ventajas que nos van a diferenciar en esta nueva era, como la capacidad única de Apple para combinar perfectamente hardware software y servicios, como nuestros propios procesadores con motores neuronales líderes en la industria y como nuestro enfoque inquebrantable en la privacidad, que sustenta todo lo que creamos”,

Según John Gruber, que tiene un amplio historial de predicciones acertadas sobre nuevos anuncios de Apple, “los esfuerzos propios de Apple en modelos de lenguaje [que impulsan la IA generativa] parecen dirigidos al procesamiento en el propio dispositivo”, aprovechando las capacidades de sus propios procesadores y manteniendo todo el control sobre la privacidad frente a servicios como ChatGPT, que utilizan la enorme capacidad de procesamiento de granjas de servidores en la nube. Apple optaría por realizar dentro de cada iPhone —con el software iOS 18, que se estrenará en el mes de septiembre— tareas de IA generativa relativamente sencillas, pero que manejan información muy sensible, como resumir un mensaje de audio o redactar la respuesta a un email, en la línea de lo que Samsung ya ha incorporado en sus últimos móviles.

La privacidad y chips propios de Apple

Frente a su competidor, Apple cuenta con la ventaja de que fabrica sus propios procesadores para sus teléfonos, tabletas y ordenadores, y en el último año ha sorprendido a la industria tecnológica con la rapidez de su evolución: en tan solo seis meses ha pasado de lanzar el procesador M3 para sus MacBook Pro a estrenar la nueva generación M4 en los nuevos iPad Pro que acaba de poner a la venta. Desde 2017 Apple incluye en sus procesadores un núcleo neuronal dedicado exclusivamente a ejecutar tareas de inteligencia artificial en sus dispositivos; y las últimas filtraciones indican que el gigante tecnológico podría estar preparando esos chips para usarlos en sus propios servidores en la nube.

“Seguimos sintiéndonos muy optimistas sobre nuestra oportunidad en IA generativa. Estamos haciendo inversiones significativas, y estamos deseando compartir algunas cosas muy emocionantes con nuestros clientes pronto”, añadió Tim Cook en su reciente discurso a los analistas e inversores. Hasta su presentación del 10 de junio, con la que Apple inaugurará su encuentro anual con los desarrolladores de apps para sus dispositivos, la compañía de la manzana no hará públicos sus planes. Y, al margen de las filtraciones, pocos detalles concretos pueden deducirse de las adquisiciones de empresas de IA que Apple ha realizado en el último año o de los artículos científicos sobre modelos de lenguaje que ha publicado. Ninguno de esos movimientos ha sido considerado de gran relevancia por los expertos.

Lo único que Apple ha hecho ver, sin desvelar sus cartas, es que quiere entrar fuerte en este campo que ha desatado una nueva fiebre tecnológica. “Estamos dedicando una tremenda cantidad de tiempo y esfuerzo a la inteligencia artificial”, declaró Cook en febrero a sus inversores. Desde entonces, el equipo de marketing se ha esmerado en insistir en las capacidades de sus dispositivos en ese campo, llegando a afirmaciones difíciles de contrastar como que “a los clientes les encanta el increíble rendimiento de IA de los últimos modelos de MacBook Air y MacBook Pro”.

A la espera de los verdaderos detalles de cómo Apple va a hacer su prometida entrada en la carrera de la IA generativa, la compañía cuenta con nuevos recursos para hacer una fuerte apuesta a largo plazo, tras la cancelación de su multimillonario proyecto para crear un coche autónomo y tras haber culminado el desarrollo de sus primeras gafas de realidad mixta, las Vision Pro. Aunque sea una carrera de fondo, y todavía esté empezando, el nuevo ChatGPT con asistente de voz y la renovación del buscador de Google con IA —que acaban de presentarse— indican que lo que está en juego es crear una nueva manera de usar los ordenadores, teléfonos móviles y tabletas.

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